lunes, 22 de noviembre de 2010

Segundos, minutos pasan. Giro mi cabeza a un lado, al otro, y nada.
Minutos, horas y no puedo dormir. No puedo evitar pensar en aquello.
Horas, días y sigo ahogándome, ahogándome en cada suspiro por aquello que vivo.
Días, semanas y todo sigue igual, me refugio en los libros y no encuentro palabras que me hagan olvidar.
Semanas, meses cruzan por mi mente.
Meses, años pasan y los libros ya no me acompañan.
Años, quizás cuántos, quizás cuántos van, y ahora he olvidado lo que me quitaba el sueño, pues también he olvidado quién era la que no podía dormir.

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